Acabo de llegar a mi casa de ver en el cine la película Las 13 Rosas del director Emilio Martínez Lázaro. No se como describir la sensación que me ha producido ver la película, sensación que aún recorre todo mi cuerpo, y que como muchas otras veces te deja un nudo en la garganta que te dura unas cuantas horas. En el cine una vez ha concluido la película, entre sollozo y sollozo y caras de tristeza por el desenlace de final de la trama, algún ciudadano anónimo ha arrancado un leve aplauso que inmediatamente ha sido correspondido por una parte importante de la sala con más aplausos, el más militante se ha lanzado incluso a decir en voz alta: Viva la República, viva! ha dicho él mismo porque ya nadie le ha seguido en su proclama. Los comentarios del público, la verdadera crítica, de todos los colores, desde a los que les parecía una exageración y por tanto la trama no era para tanto, hasta los que consideraban que no reflejaba la auténtica historia de represión de los inicios del franquismo, eso sí la sala estaba llena. Sin embargo, me preguntaba a mi mismo dónde estará esta gente el día de las elecciones o es que la gente que votamos a la izquierda cabemos en un cine? La verdad es bien distinta, hace falta mucha memoria histórica. Gran parte de nuestras generaciones desconocen los trágicos episodios de la guerra civil española y para comprender quién somos tenemos que saber de dónde venimos, está es la argumentación que ha servido para que se aprobará durante la semana pasada la Ley de la Memoria histórica. Os dejo un reportaje que publicó el País en el 2005 sobre la historia de estas compañeras de JS